Entrevista a Guo Cunhai
Guo Cunhai es un reconocido investigador del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Academia China de Estudios Sociales, comparte la dirección de los departamentos de Estudios sociales y culturales y de estudios argentinos. Tuve el gusto de conocerlo en oportunidad del rol que le fue asignado como coordinador del plenario latinoamericano que tuvo lugar en el gran encuentro internacional de organizaciones de periodistas y medios del Belt and Road, realizado en Jiangxi, RCA Popular China. Me alegro que fuera alguien con conocimiento en las Ciencias Sociales porque esto allanaba la perspectiva limitada de disociar los problemas de los periodistas y de otros emprendimientos mediáticos del conjunto de los problemas de las sociedades occidentales. Una perspectiva no siempre compartida por la corporación periodística y comunicacional.
1.- Usted coordino el Foro del grupo de periodistas latinoamericanos en el marco del encuentro internacional de representantes de organizaciones de periodistas y medios del Belt and Road en la provincia de Jiangxi. ¿Qué percepción tuvo de las intervenciones que se fueron sucediendo con la presencia de países como Perú, Argentina, Cuba, Honduras, México, Panamá y Uruguay?
Mi mayor impresión es que los temas planteados por los periodistas latinoamericanos fueron auténticos y muy vivos, mostrando las experiencias y desafíos particulares que enfrentan sus países ante la globalización, la digitalización y las transformaciones sociales. Los representantes de Perú, Argentina, Cuba, Honduras, México, Panamá y Uruguay no solo presentaron la situación y las dificultades del desarrollo de los medios en sus naciones, sino que también compartieron prácticas de cobertura en torno a la desigualdad social, la polarización política, la protección del medio ambiente y las problemáticas juveniles. Estas intervenciones me hicieron ver que los periodistas en América Latina no son meros registradores aislados, sino participantes y actores en el proceso social. Subrayaron especialmente la importancia de la cooperación mediática transnacional y del intercambio de conocimientos, considerando que ello contribuye a romper la unilateralidad del discurso de los medios occidentales y a fortalecer la voz de los países del Sur en la opinión pública internacional. Como investigador en ciencias sociales, me alegra comprobar que la práctica periodística y la reflexión académica pueden interactuar en este espacio, lo cual constituye una manifestación concreta del intercambio civilizatorio y del entendimiento entre los pueblos bajo la Iniciativa de la Franja y la Ruta.
2.-China acelera su presencia en Latinoamérica con más inversiones, presencia empresarial creciente y proyectos estratégicos en infraestructura, energía y comercio en toda la región. Esta realidad es indiscutible, además de haberse convertido en una región atravesada por la disputa geopolítica que impone EEUU contra China. Esta situación impone una batalla cultural que diferencie las políticas injerencistas del país del norte ( muy conocidas por Latinoamérica a lo largo de su historia) respecto a la filosofía de intercambio y cooperación que propone China. ¿Qué rol deberían cumplir para usted los que desde distintas disciplinas como la comunicación en general y los periodistas en particular en este contexto?
En el actual contexto en el que la competencia entre China y Estados Unidos se extiende cada vez más hacia América Latina, el rol de los periodistas y de los profesionales de la comunicación resulta especialmente relevante. Ellos deben, en primer lugar, ayudar a la sociedad a distinguir entre la lógica tradicional del intervencionismo estadounidense y la propuesta china basada en la cooperación en pie de igualdad y el beneficio mutuo, evitando interpretar las relaciones entre China y América Latina con los viejos esquemas narrativos de la Guerra Fría.
En concreto, los periodistas deberían, a través de coberturas en profundidad y del intercambio intercultural, mostrar los avances reales y los efectos sociales de los proyectos chinos en infraestructura, energía y comercio, en lugar de quedarse en críticas externas cargadas de etiquetas e ideología. Al mismo tiempo, tienen que asumir un papel de puente, promoviendo la interacción entre el mundo académico, los medios y la sociedad, de modo que los temas abstractos de la geopolítica se conviertan en cuestiones vinculadas directamente con la vida cotidiana de la gente.
De esta manera, no sólo se fortalece la comprensión social de la filosofía china de “intercambio y cooperación”, sino que también se amplifica la voz latinoamericana en el sistema global de comunicación. Esto no es únicamente una responsabilidad profesional, sino además una misión cultural destinada a impulsar un desarrollo más equilibrado y saludable de las relaciones entre China y América Latina.
3.-La estructura mediática latinoamericana es altamente concentrada, operan como grupos económicos. Las políticas mayoritariamente neoliberales de la región, someten a las sociedades a distintos tipos de violencias y a límites agresivos sobre derechos básicos y los periodistas y comunicadores no escapan a estas realidades. Este escenario parece imponer mayor conocimiento no sólo sobre China o EEUU en particular sino en qué mundo estamos actuando…comparto con usted esta observación. ¿Le merece alguna reflexión?
La alta concentración de la estructura mediática en América Latina refleja la profunda penetración de la lógica neoliberal y del poder del capital en el ámbito público. Los grandes conglomerados mediáticos no son únicamente transmisores de información, sino también actores con intereses políticos y económicos, lo que ha llevado a que el periodismo se aparte, en gran medida, de su responsabilidad pública. Los trabajadores de prensa, al igual que la ciudadanía común, sufren el impacto de la erosión de derechos y de un entorno de inseguridad. Esta realidad nos recuerda que los problemas de la comunicación no son un desafío aislado del sector, sino que están estrechamente ligados al camino de desarrollo de los Estados, a la estructura social e incluso al orden mundial.
La experiencia latinoamericana muestra que, cuando la lógica del capital domina la vida social, el espacio de la opinión pública corre el riesgo de transformarse en un apéndice del poder y del mercado, mientras que el interés colectivo y las voces diversas quedan marginadas. Por eso, necesitamos superar la mirada reduccionista que plantea los problemas únicamente en clave de “China o Estados Unidos”, y avanzar hacia una visión comparativa más integral para comprender el mundo. Se trata de debatir cómo el Sur Global, frente al impacto del neoliberalismo, puede sostener un desarrollo autónomo y hacer oír su voz en la configuración del orden informativo internacional. Esa es una responsabilidad no solo de la investigación académica, sino también de los medios de comunicación y de la comunidad del conocimiento en su conjunto.
4.- Latinoamérica tiene una genealogía de la comunicación a nivel teórico y empírico muy rica. Me refiero a los momentos de confrontación contra el tipo de sociedad que se pretende imponer. El surgimiento de proyectos que surgen alternativos al escenario mediático y sus tecnologías de la información siempre han estado vinculados a modelos políticos-sociales y culturales. Sin embargo, tengo la percepción que este fenómeno de emprendimientos propios no son vistos claramente como herramientas de disputa de sentido a la hora de analizar conceptos de masividad e incidencia que hoy, entiendo desde mi perspectiva, habría que redefinir. ¿China observa este histórico fenómeno que es parte de la realidad de miles de iniciativas que aportan a un mundo más justo?. ¿Lo tienen en cuenta?
La tradición comunicacional de América Latina es, sin duda, muy particular. En especial, aquellas prácticas de medios “autónomos”, basadas en las comunidades y orientadas hacia la justicia social, que suelen estar íntimamente ligadas a la liberación política, la movilización social y la construcción de identidades culturales. Esta tradición cuestiona en gran medida los marcos teóricos de la comunicación centrados exclusivamente en Occidente.
Desde China, al observar y estudiar América Latina, no se pone el foco únicamente en la capacidad de difusión de los grandes medios dominantes, sino que se valoran con mayor énfasis esas experiencias cargadas de creatividad social y espíritu crítico. De hecho, en el marco de la Iniciativa de Civilización Global y del esfuerzo por construir un orden internacional más justo, China busca nutrirse de esa capacidad latinoamericana de pensamiento independiente e innovación desde abajo.
Para China, la experiencia latinoamericana nos recuerda que la comunicación no es solo transmisión de información, sino también construcción de fuerzas sociales. Cómo lograr que los medios estén al servicio del interés público, y no bajo el control exclusivo del capital o de poderes externos, constituye un desafío compartido en este intercambio de “experiencias paralelas” entre China y América Latina. En este sentido, las prácticas latinoamericanas pueden convertirse en un referente clave para que ambos trabajemos juntos en la construcción de un orden comunicacional global más justo y plural.
5.-La IV Reunión Ministerial de la CELAC más China dio como resultado una sólida propuesta para el desarrollo en distintos aspectos que abarcan también a los comunicadores y periodistas. Sin embargo su alcance y análisis ha quedado circunscripto al campo académico y con escasa repercusión en los medios occidentales por obvias razones. ¿Observa en los periodistas y los comunicadores niveles de desconocimiento sobre el origen de los mismos aspectos que reclaman, sus demandas corporativas…disociadas de este nuevo escenario?
Efectivamente, en mi intercambio con los periodistas latinoamericanos percibí con claridad una tensión. Por un lado, subrayaban de manera general las dificultades de su entorno laboral: bajos salarios, falta de seguridad profesional, presiones de la opinión pública y el impacto de las redes sociales sobre la ética periodística. Por otro lado, en cuanto a los arreglos de carácter más macro, como las propuestas de cooperación planteadas en la IV Reunión Ministerial del Foro China–CELAC, muchos de ellos tenían poco conocimiento, e incluso no lograban vincular su propia situación con este marco emergente de cooperación internacional. Detrás de esto hay tanto limitaciones en los canales de difusión como una brecha entre el mundo académico y el periodístico. La deliberada omisión de los principales medios occidentales sobre los mecanismos de cooperación entre China y América Latina lleva a que los periodistas dependan en mayor medida de las agendas locales o occidentales, careciendo así de una percepción más aguda sobre el ascenso del “Sur Global” como un todo.
Como investigador, considero que las demandas de los trabajadores de prensa deben entenderse dentro de un marco político y de desarrollo más amplio. Solo al articular los derechos individuales y las garantías profesionales con la cooperación regional y la cooperación Sur–Sur, la voz de los periodistas podrá cobrar mayor fuerza y encontrar su lugar en un nuevo sistema global de narrativas.
6.- Las redes sociales occidentales es el ejército estratégico de esta parte del mundo. Recientemente la Revista Forbes da cuenta de cifras millonarias que se han invertido incorporando a ex agentes de la CIA, del pentágono y asesores militares de los EEUU en Facebook, instagran….las noticias falsas ya han alcanzado porcentajes alarmantes y son parte de estrategias políticas, ideológicas y económicas. Esto impone que constantemente estemos construyendo agendas defensivas y no propositivas. ¿Pueden los periodistas honestos por si solos construir poder para enfrentar a semejante ejército? Se lo pregunto porque en la convocatoria al Foro donde tuve el gusto de conocerlo, se habla en torno a la construcción de poder de los periodistas.
Creo que para un periodista individual es casi imposible enfrentarse en soledad a un “ejército de información” tan enorme y con una estrategia sistémica detrás. No se trata solo de una cuestión de fuerzas desiguales, sino de un mecanismo de difusión de la información profundamente articulado con el poder del capital. Algunas plataformas occidentales de redes sociales cuentan con un fuerte respaldo político, económico y de seguridad, y a través de la manipulación algorítmica, las operaciones financieras y la hegemonía discursiva, moldean la opinión pública mundial. En este escenario, si un periodista sigue confiando únicamente en su ética profesional y en recursos limitados para resistir, a menudo queda aislado, e incluso corre el riesgo de ser marginado.
Sin embargo, esto no significa que los periodistas no tengan salida. Al contrario, deberían, al mismo tiempo que sostienen la veracidad, la independencia y el sentido de responsabilidad social, buscar formas de cooperación colectiva, transnacional e interdisciplinaria. Por ejemplo, en aquel foro de Jiangxi discutimos la idea de “construir el poder propio de los periodistas”. Ese poder no proviene de la fuerza de un individuo, sino de la creación de organizaciones periodísticas transnacionales, de plataformas de intercambio de conocimiento y de redes de cooperación Sur-Sur, capaces de generar una fuerza conjunta que aumente su influencia. Solo cuando periodistas, académicos, organizaciones sociales e incluso la ciudadanía construyan juntos un nuevo ecosistema informativo, será posible dejar de estar siempre a la defensiva y pasar a proponer agendas constructivas.
Por eso, la verdadera esperanza está en el despertar colectivo y la colaboración. Tal vez un solo periodista no logre mover un imperio de la información, pero cuando se unen, apoyándose en narrativas autónomas del Sur global y en mecanismos de cooperación interregional, sí pueden comenzar a construir nuestra propia soberanía informativa y un espacio público común. Eso no es solo un desafío para el periodismo, sino también una dirección clave para la cooperación del conocimiento en el Sur global.
7.- Usted es un reconocido investigador dentro del campo de las Ciencias Sociales. Las democracias liberales han fracasado, los reformismos en general también, el pensamiento conservador y las derechas avanzan sobre la base de estas realidades que no han resuelto los problemas de la sociedad. Las instituciones están en crisis, la representatividad también está en cuestionamiento, las juventudes en general reniegan organizarse, prima un pensamiento individualista que rechaza lo colectivo, salir y entrar de las redes sociales-culturales les brinda una sensación falsa de libertad. No le pregunto cuál es la solución. Pero si quiero compartir con usted que reflexión hacen los estudiosos Chinos sobre esta realidad y sobre la cual deben interactuar sea por razones comerciales, de intercambios culturales, etc.
En el ámbito intelectual chino, se considera que el actual declive de la democracia liberal y la ineficacia del reformismo no constituyen únicamente una crisis parcial de los sistemas políticos occidentales, sino que reflejan un problema más profundo de la modernidad en sus dimensiones de valores e instituciones. La atomización del individuo, la erosión de la confianza social y el debilitamiento de los lazos comunitarios se han convertido en desafíos reales de carácter global. Entendemos que este fenómeno no puede reducirse a una cuestión de “superioridad civilizatoria” o de “victoria ideológica”, sino que debe analizarse desde la perspectiva de la evolución de la sociedad humana en su conjunto.
En este contexto, el pensamiento chino tiende a observar los fenómenos desde una perspectiva de largo plazo y con una visión amplia. Por un lado, la tradición china valora la idea de “armonía en la diferencia” y la centralidad de la comunidad; en la gobernanza contemporánea también se destaca la conciencia comunitaria y la orientación hacia el desarrollo, en claro contraste con el individualismo extremo y las estructuras de sociabilidad virtual predominantes hoy en Occidente. Por otro lado, reconocemos con claridad que la aceleración de la globalización ha traspasado fronteras y ha extendido estas crisis; China, en su interacción y cooperación con el mundo, también debe enfrentar los impactos políticos, sociales y culturales que conllevan.
Por ello, la academia china subraya tres puntos: primero, promover el diálogo y la interacción entre civilizaciones, para cerrar las brechas a través de valores plurales; segundo, aliviar la ansiedad institucional mediante el desarrollo compartido, haciendo de la equidad y la inclusión la base de la cooperación; tercero, dar importancia a la juventud y a la gobernanza cultural en la era digital, orientando la “libertad virtual” hacia una auténtica participación pública. De este modo, China no solo se ubica como observadora, sino que también está dispuesta a ser una participante activa en la cooperación global, trabajando junto al resto del mundo para enfrentar los desafíos y explorar caminos comunes hacia el futuro.
8.-Si deseas agregar o aclarar algo más. Lo puede hacer con la extensión que requiera.
Si me permiten complementar, quisiera destacar tres aspectos.
En primer lugar, no existe una barrera natural entre el periodismo y las ciencias sociales. Los periodistas se enfrentan en el terreno a las contradicciones de la sociedad, mientras que los académicos buscan comprender sus leyes y dinámicas. La combinación de ambas miradas permite que las noticias tengan mayor profundidad y que la investigación académica esté más vinculada con la realidad. Esa es justamente la razón por la cual acepté coordinar el Foro de Organizaciones de Periodistas de la Franja y la Ruta: aportar un pensamiento interdisciplinario que conecte el periodismo con la academia, y la realidad con las ideas.
En segundo lugar, el ecosistema mediático latinoamericano está estrechamente ligado a la realidad social. Muchos periodistas trabajan en condiciones de recursos limitados e incluso adversas, pero aun así mantienen su compromiso profesional, enfocándose en los grupos vulnerables, la desigualdad social y los temas ambientales. Ese sentido de responsabilidad y de misión guarda una profunda afinidad con lo que en el ámbito académico chino denominamos “establecer la virtud, la palabra y la acción”. A futuro, China y América Latina pueden profundizar la cooperación en la formación de periodistas, la investigación académica y los intercambios entre las sociedades civiles, ampliando así el espacio discursivo del “Sur Global”.
En tercer lugar, quiero subrayar la importancia del intercambio entre civilizaciones. La Iniciativa de la Franja y la Ruta no es solamente un lazo económico, sino también un proceso de comprensión y respeto mutuo entre distintas culturas. Periodistas y académicos cumplen el rol de puentes para ese diálogo. A través de foros como este, no solo debatimos sobre medios de comunicación, sino que también practicamos un nuevo paradigma de cooperación internacional: superar la lógica estrecha de la geopolítica y avanzar hacia la búsqueda de beneficios compartidos y desarrollo común.
En este sentido, el Foro de Organizaciones de Periodistas de la Franja y la Ruta es apenas un punto de partida. Nos recuerda que, frente a un mundo complejo, lo que realmente necesitamos es compartir conocimientos, intercambiar experiencias y fortalecer la capacidad de comprensión intercultural. Eso, precisamente, será el sostén fundamental para que las relaciones entre China y América Latina avancen aún más en el futuro.
Entrevista realizada por Licenciada Lidia Fagale, Directora de Clave China / Primera Presidenta Pro tempore de la plataforma de organizaciones internacionales de Periodistas y medios del Belt and Road (2019 -2020. Integró el primer presídium hasta octubre del 2024) / Ex Secretaria General de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires desde 2010 hasta 2024 / Invitada especial al Foro como Clave China
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