LA FRONTERA
Si levantamos la vista no veremos ninguna frontera
Proverbio chino
La pequeña zona que divide a los dos países resulta conflictiva. Debe haber guardias custodiándola en forma constante, preparados para entrar en acción ante la menor señal de ataque del enemigo. Los soldados de uno y otro bando encomendados para esta misión, son sometidos a duras pruebas de inteligencia y coraje desde hace muchísimos años.
Allí se vive en constante alerta, cualquiera de las naciones en litigio puede iniciar las hostilidades en cualquier momento y, dado el complejo sistema ofensivo-defensivo, una ínfima falta podría ser interpretada por el enemigo como signo de guerra lo cual desencadenaría un desastre. Como prevención, el sistema requiere de un adiestramiento permanente. Cada bando ha montado un eficiente servicio de inteligencia (Espionaje y Contraespionaje) con el propósito de poder anticiparse a los planes del adversario. Espionaje, capacita a sus integrantes para discernir la veracidad o falsedad de los mensajes interceptados, tarea que realiza el cuerpo de hermeneutas, y comunicar el resultado en forma inmediata a la central de operaciones. Contraespionaje tiene como principal función detectar a los espías contrarios y, una vez atrapados, obligarles a enviar mensajes falsos a sus bases.
Dada la eficacia de estos servicios, la mayoría de los mensajes que se emiten carecen de veracidad –lo que no implica necesariamente que puedan ser legítimos o del todo falsos– y ponen en evidencia su paradójica inutilidad. Se intentó subsanar esta falla mediante la creación de grupos especiales, aunque por temor a la presencia de infiltrados –de hecho los hay, y muchos–, han anexionado planteles de verificación en segunda y en tercera instancia que también suelen resultar fallidos.
Con los años, la persistencia del conflicto ha llevado a multiplicar el personal involucrado, que según se comenta tiene ocupado en la actualidad, tanto en tareas activas como pasivas, a un porcentaje elevado de la población. Sólo se difunden cifras estimativas oficiosas, que son aumentadas o disminuidas en función a las conveniencias políticas coyunturales. Además, deben tenerse en cuenta otros hechos:
- a) Habitantes de un país simpatizan con el otro debido a motivos diversos (ideológicos, religiosos, políticos).
- b) En ambos países viven personas nacidas en territorio enemigo, sospechosos de colaboracionismo y sometidos a una estricta vigilancia.
- c) Existen espías dobles, muchos de ellos tolerados por conveniencia de ambas partes.
Hay un departamento dedicado en forma exclusiva a sobornar a agentes enemigos para que envíen sus mensajes trucados; una vez ganados para la causa se les subvenciona para que puedan llevar una vida digna, pero a pesar de que no se los desenmascara públicamente, no gozan de confianza.
Cuando uno visita la zona divisoria tiene la sensación de que algo terrible está por ocurrir, y resulta difícil coincidir con la opinión de los habitantes de los dos estados: piensan que nunca hubo ni habrá acción bélica alguna. Ambos países se las ingenian para mantener la paz mediante habilísimos diplomáticos que cuentan con influyentes aliados en los fueros internacionales.
La doble línea de frontera está perfectamente controlada e imposible de franquear. Sin embargo, los espías ingresan por otras regiones no menos vigiladas. Resulta dificultoso percibir la totalidad de esta compleja organización, aún más cuando los hechos se manifiestan en forma simultánea en función a una demarcación imaginaria y convencional que ocupa una superficie de apenas veintidós centímetros cuadrados.


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